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61.06. Otros elementos de la métrica de la poesía hebrea

Además de los factores de paralelismo y acento irregular de la poesía hebrea, son dignos de mención otros elementos del verso, tales como la estrofa, el estribillo, la estructura en forma de acróstico, la asonancia y la dicción vívida.

El poema como un todo a menudo está dividido en una serie de estrofas, para indicar un cambio de pensamiento dentro de una unidad mayor. A veces esas estrofas tienen una longitud igual o casi igual, como en los Salmos 1, 42, 43, 119. Es más común que su longitud sea desigual, análoga a los párrafos escritos en prosa.

La división en estrofas se indica a veces con un estribillo, como en los Salmos 42, 43, 46, 57, 67. Pocas veces este estribillo aumenta en longitud a medida que el poema continúa, como en los vers. 19, 25 y 27 de 2 Samuel 1, donde David se lamenta por Saúl y Jonatán, y crece el estribillo "¡Cómo han caído los valientes!" al ser repetido por segunda y tercera vez.

A veces, como en los Proverbios, un poema puede estar formado por estrofas organizadas individualmente y dispuestas simétricamente como las partes que componen una poesía (más o menos a la manera de un soneto), como por ejemplo, Proverbios 6: 6-11; ó 24: 30-34.

A veces el paralelismo introvertido se extiende a todo un poema. Las estrofas inicial y final del poema hacen las veces de una envoltura del tema central, como en el Salmo 8.

La estructura acróstica o alfabética, por la cual versos sucesivos o estrofas comienza con las letras del alfabeto hebreo en su orden correspondiente, aparece en varios poemas. Por ejemplo, Salmos 37, 119 y Proverbios 31: 10-31.

La asonancia, o correspondencia de sonidos vocálicos dentro de la línea, que es evidente en las traducciones de la Biblia, aparece en el texto hebreo de versículos tales como Isaías 5: 7, donde las palabras "juicio" y "opresión" y también "justicia" y clamor" tienen sonidos vocálicos similares:

"Ciertamente la viña de Jehová de los ejércitos es la casa de Israel, y los hombres de Judá planta deliciosa suya. Esperaba juicio, y he aquí vileza; justicia, y he aquí clamor"

Y en Isaías 17: 12, 13, el efecto onomatopéyico (adaptación del sonido a la expresión del sentido) es marcado pues da la impresión del tronar de las olas del océano que se rompen sobre la costa rocosa:

"¡Ay! multitud de muchos pueblos que harán ruido como estruendo del mar, y murmullo de naciones que harán alboroto como bramido de muchas aguas. Los pueblos harán estrépito como de ruido de muchas aguas; pero Dios los reprenderá, y huirán lejos; serán ahuyentados como el tamo de los montes delante del viento, y como el polvo delante del torbellino".

La vivacidad y la dicción concreta, características del idioma hebreo, se ponen de manifiesto en forma especial en la poesía.

Por ejemplo, se expresa desesperación completa mediante una sucesión de cuadros vívidos en Salmo 69: 1-3:

"Sálvame, oh Dios,
Porque las aguas han entrado hasta el alma.
Estoy hundido en cieno profundo, donde no puedo hacer pie;
He venido a abismos de aguas, y la corriente me ha anegado.
Cansado estoy de llamar; mi garganta se ha enronquecido;
Han desfallecido mis ojos esperando a mi Dios."

La desgracia de verse abandonado por Dios se describe mediante numerosas imágenes concretas en Lamentaciones 3: 1-16:

"Yo soy el hombre que ha visto aflicción bajo el látigo de su enojo.
Me guió y me llevó en tinieblas, y no en luz;
Ciertamente contra mí volvió y revolvió su mano todo el día.
Hizo envejecer mi carne y mi piel; quebrantó mis huesos;
Edificó baluartes contra mí, y me rodeó de amargura y de trabajo.
Me dejó en oscuridad, como los ya muertos de mucho tiempo.
Me cercó por todos lados, y no puedo salir; ha hecho más pesadas mis cadenas;
Aun cuando clamé y di voces, cerró los oídos a mi oración;
Cercó mis caminos con piedra labrada, torció mis senderos.
Fue para mí como oso que acecha, como león en escondrijos;
Torció mis caminos, y me despedazó; me dejó desolado.
Entesó su arco, y me puso como blanco para la saeta.
Hizo entrar en mis entrañas las saetas de su aljaba.
Fui escarnio a todo mi pueblo, burla de ellos todos los días;
Me llenó de amarguras, me embriagó de ajenjos.
Mis dientes quebró con cascajo, me cubrió de ceniza
".

Ciertamente, en la poesía de los hebreos la belleza del pensamiento y de la forma se combinan en una unión perfecta. La luz de la vida refulge desde una hermosa lámpara. La joya de la verdad reluce en un cofre resplandeciente.

Adoremos al Señor en la hermosura de su santidad.

61.05. Elementos de la métrica de la poesía hebrea - Acento

Otro elemento de la métrica hebrea, que también se encuentra en las literaturas egipcia, asirio-babilónica y Cananea, es el acento o énfasis que se repite. Sin embargo, cuando se dice que el acento o énfasis es una característica de la estructura del verso hebreo, no quiere decir que el acento aparece regularmente en la línea y que hay una distribución regular de sílabas acentuadas y no acentuadas en ella, como en el verso castellano corriente. Más bien el acento aparece un número dado de veces en la línea, sin importar el número de sílabas. La línea típica de la poesía lírica hebrea se divide en dos partes, con dos sílabas acentuadas en cada mitad.

En la poesía elegíaca y en otras poesías muy emotivas, la línea típica tiene tres acentos en la primera mitad y dos en la segunda. Esto se llama ritmo de qinah. Su efecto es el de un crescendo de tres acentos seguido por un decrescendo más corto de dos acentos. Hay una ilustración adecuada de este ritmo en el texto hebreo de Amós 5: 2:

"Cayó la virgen de, Israel, y no podra levantarse ya más;
fue dejada sobre su tierra, no hay quien la levante".

En la poesía épica, didactica y litúrgica la línea típica tiende a contar con tres sílabas acentuadas en cada mitad. Las líneas más largas que éstas admiten más acentos, con varias combinaciones posibles; pero en ninguna de esas estructuras hay relación entre las sílabas acentuadas y el número de sílabas átonas presentes entre los acentos. Es una lástima que la acentuación del verso hebreo no se advierta en la traducción. Más aún, muchas preguntas que tienen que ver con este elemento de su prosodia todavía no han encontrado respuesta.

61.04. Elementos de la métrica de la poesía hebrea - Variaciones del paralelismo

La forma más sencilla y más común de paralelismo es la unidad de dos líneas, o místico, pero éste a menudo se aumenta a tres o cuatro líneas, y puede extenderse a una cantidad considerable de líneas con gran variedad de combinaciones. De esta manera, varias líneas consecutivas pueden ser sinónimos.

Por ejemplo:

"Alzaron los ríos, oh Jehová,
Los ríos alzaron su sonido;
Alzaron los ríos sus ondas" (Salmo 93: 3).

"¿Cómo podré abandonarte, oh Efraín?
¿Te entregaré yo, Israel?
¿Cómo podré yo, hacerte como Adma,
o ponerte como a Zeboim?" (Oseas 11: 8).

"Sean nuestros hijos como plantas
crecidas en su juventud,
Nuestras hijas como esquinas labradas
como las de un palacio;
Nuestros graneros llenos,
provistos de toda suerte de grano;
Nuestros ganados, que se multipliquen a millares
y decenas de millares en nuestros campos;
Nuestros bueyes estén fuertes para el trabajo;
No tengamos asalto, ni que hacer salida,
Ni grito de alarma en nuestras plazas" (Salmo 144: 12-14).

A veces dos líneas sinónimas pueden ser aumentadas por una tercera. Por ejemplo:

"Rubén, tú eres mi primogénito,
mi fortaleza, y el principio de mi vigor;
Principal en dignidad, principal en poder" (Génesis 49: 3).

"Judá, te alabarán tus hermanos;
Tu mano en la cerviz de tus enemigos;
Los hijos de tu padre se inclinarán a ti" (Génesis 49: 8).

O las dos primeras líneas pueden ser sinónimos, y la tercera puede ser como un suplemento del pensamiento básico. Por ejemplo:

"Se levantarán los reyes de la tierra,
Y príncipes consultarán unidos
Contra Jehová y contra su ungido" (Salmos 2: 2).

"Rama fructífera es José,
Rama fructífera junto a una fuente,
Cuyos vástagos se extienden sobre el muro" (Génesis 49: 22).

A veces en una unidad de cuatro líneas, la primeras y la tercera son paralelas y también la segunda con la cuarta, en la forma de un dibujo entrelazado. Por ejemplo:

"Jehová es mi luz y mi salvación;
¿de quien temeré?
Jevová es la fortaleza de mi vida;
¿de quien he de atemorizarme?" (Salmo 27: 1).

"Su tierra está llena de plata y oro.
sus tesoros no tienen fin.
Tambien está su tierra llena de caballos,
y sus carros son innumerables" (Isaias 2: 7).

Tal variedad de estructuras permite la acumulación de pensamientos, cláusula tras cláusula, a lo largo de todo un poema. Entre las cláusulas aparece un estribillo repetido como en el Salmo 136:

"Alabad a Jehová, por que él es bueno.
Por que para siempre es su misericordia.
Alabad al Dios de los dioses,
Por que para siempre es su misericordia.
Alabad al Señor de los señores,
Porque para siempre es su misericordia" (vers. 1-3).

61.03. Elementos de la métrica de la poesía hebrea - Formas secundarias de paralelismo

Además de las formas primarias de paralelismo se han reconocido tres modalidades secundarias:

1. Paralelismo emblemático: un tipo embellecido de paralelismo sinónimo, en el cual se usa una figura literaria o imagen de alguna especie para desarrollar el pensamiento. Por ejemplo:

"No te impacientes a causa de los malignos,
Ni tengas envidia de los que hacen iniquidad.
Porque como hierba serán pronto cortados,
Y como la hierba verde se secarán" (Salmo 3: 1, 2).

"Serán avergonzados y vueltos atrás
Todos los que aborrecen a Sión.
Serán como la hierba de los tejados,
Que se seca antes que crezca;
De la cual no llenó el segador su mano,
Ni sus brazos el que hace gavillas.
Ni dijeron los que pasaban:
Bendición de Jehová sea sobre vosotros;
Os bendecirnos en el nombre de Jehová" (Salmo 129: 5-8).

2. Paralelismo de clímax o en forma de escalera: vigoroso tipo de paralelismo sintético en el cual se repiten y se vuelven a usar una palabra o frase claves, o varias palabras o frases, hasta que se completa el pensamiento al final del prolongado paralelismo. Por ejemplo:

". . . que vino;
Porque vino a juzgar la tierra.
juzgará al mundo con justicia,
Y a los pueblos con su verdad" (Salmo 96: 13).

Alzaré mis ojos a los montes;
¿De dónde vendrá mi socorro?
Mi socorro viene de Jehová,
Que hizo los cielos y la tierra.
No dará tu pie al resbaladero,
Ni se dormirá el que te guarda.
He aquí, no se adormecerá ni dormirá
El que guarda a Israel" (Salmo 121: 1-4).

3. Paralelismo introvertido, una clase de paralelismo en el cual la primera y la última línea de una serie son semejantes y abarcan una cantidad de líneas que desarrollan la idea básica. Por ejemplo:

"A ti, oh Jehová, clamaré,
Y al Señor suplicaré.
¿Qué provecho hay en mi muerte
cuando descienda a la sepultura?
¿Te alabará el polvo?
¿Anunciará tu verdad?
oye, oh Jehová, y ten misericordia de mí;
Jehová, sé tú mi ayudador" (Salmo 30: 8-10).

"La ira de Jehová contra los que hacen mal,
Para cortar de la tierra la memoria de ellos.
Claman los justos, y Jehová oye,
Y los libra de todas sus angustias.
Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón;
Y salva a los contritos de espíritu.
Muchas son las aflicciones del justo,
Pero de todas ellas le librará Jehová.
El guarda todos sus huesos;
Ni uno de ellos será quebrantado.
Matará al malo la maldad,
Y los que aborrecen al justo serán condenados" (Salmo 34: 16-21).